Latest Posts

Voy a lanzarme a hacer algo que nadie se ha atrevido: una iniciativa blogger por la igualdad de género. Es algo que llevo tiempo pensando. Hay iniciativas de todo tipo, pero creo sinceramente, que esta es muy necesaria.

Supongo que no soy la única que cuándo lee una bitácora, una reseña de un libro, un libro o una película (incluyendo comentarios sobre las mismas) tiene la firme certeza que 1) hay mucha ignorancia y 2) hay mucho machismo que se da como ‘normal’. Yo en esto ya llevo 6 años –imagínense el tiempo que se ha estado gestando- y veo que se pasan por alto situaciones tan extremas como ser incapaz de reconocer cuándo nos enmarcan en un género pre establecido y lo que se supone que la sociedad espera de nosotros en función de ese género.

¿Te tienen hasta el mango? ¿Estás hasta la peineta de ver roles de género prototípicos? ¿De relaciones tóxicas? ¿De que la mujer no es nada sin un maromo al lado?

Pues de esto va este tinglado.

Harta, hastiada, cansada y desencantada con lo que se está produciendo en el sector, he decidido crear esta iniciativa: Iniciativa de Bloggers Feministas (IBF), con la esperanza de no ser la única que se pone las manos en la cabeza cada vez que lee un libro o ve una peli en la que la representación de ambos sexos no es más que lo asentado en una sociedad heteropatriarcal.

OBJETIVOS

-Señalar el machismo.

Tal cual lo oyen. Básicamente es comprometerse a señalar, poner énfasis y acentuar en los posts todas aquellas situaciones, u hechos de libros o material audiovisual que pongan a la mujer a la altura del betún. Desde relaciones abusivas que se ven muchas veces como ‘normales’ a papel cliché al que nos someten, pasando que por el hecho de que por ser mujeres nos tengamos que enamorar. Si leen/ ven algo y les chirría, es que ahí, algo falla. Señálenlo, díganlo bien alto: ESTO ES UN TRUÑO MACHISTA. Si nadie lo dice, nadie lo verá.

El objetivo es que entre todos pongamos nuestro granito de arena para no encontrarnos con despropósitos del tipo ‘tú eres mía’, ‘no soy nada sin él’ o ‘tenía que ser el hombre’. U otros que aludan al hombre como ‘varonil, enérgico, fuerte, posesivo’ y a la mujer como ‘débil, femenina, ñoña’. Esto no es cosa de administradores con un sexo u otro. Los hombres también deben estar hartos de que se les represente como algo que no son. Así que animo a cualquier persona que tenga una bitácora a apuntarse y darle una patada a los estereotipos de género.

Este es un manifiesto de empoderamiento a todos aquellos blogs que estén hasta el colondrio de ver este tipo de situaciones.

 Tenemos más poder del que creemos, así que usémoslo.

PARA APUNTARSE

1) Dejar un comentario (en esta entrada)

2) Llevarse el banner (tres colores a elegir) y enlazarlo a esta entrada. 


Iniciativa Bloggers Feministas Banner Azul
Banner 1 Azul
Iniciativa Bloggers Feministas Banner Rosa
Banner 2 Rosa
Iniciativa Bloggers Feministas Banner Verde
Banner 3 Verde

3) Hacer una entradilla o nombrarlo un post, para darle difusión.


Tan fácil como eso.

¿Hala, quién se apunta?

 PARTICIPANTES 




Esta es la primera crítica de anime que hago. Y tengo que advertirles que no ha sido nada fácil escribirla. Esto se debe a que es un anime tan brutal que cuesta no meterse de lleno en la historia. Una es feliz, no solo por poder recomendarles una serie de buena calidad sino también porqué no esperaba para nada que gustase tantísimo y ni siquiera ponerme a escribir sobre ello.

Verán, la primera inmersión con la que nos ocupa fue el año pasado (se estrenó el Japón el 5 de octubre). Todos los otakus hablaban de ella para bien. Alabándola.  Aquí una, que había dejado de consumir todo relacionado con lo nipón hace unos cuantos años –10, por lo menos-, lo dejó pasar como quién oye llover. Después me enteré que acumulaba un montón buenas críticas y los premios nada desdeñables de ‘mejor animación del año’, ‘mejor personaje masculino y pareja’, ‘mejor opening y mejor ending’ en la categoría de televisión de los Crunchyroll Anime Awards 2016. Por no hablar que según Kadokawa Asii Research Laboratories, este anime fue el más twiteado con 1.440.596 tweets. Y la cosa ya colmó el vaso cuándo vi que iban a sacar Funko Pop! de los protagonistas. Ahí me planté. Puse el culo en el sillón y hala, dos días pasándolo como una enana.

Dirigida por Sayo Yamamoto (‘Samurai Champloo’, anime que, personalmente, omito por ser sangriento y con una estética muy oscura) y escrita a seis manos por los guionistas Bonny Clinkenbeard (‘One Piece’, Tsubasa Reservoir Chronicles, ‘XX Holic’) Mitsurô Kubo (‘Moteki’, ‘Again!!!’) y la propia Yamamoto. Un equipo de ensueño animado desde el estudio MAPPA.

Compuesta por 12 capítulos en, de momento, una temporada de 20 minutos aproximadamente de duración, ‘Yuri!!! On Ice’ -(ユーリ!!! on ICE- narra las aventuras y desventuras de Yuri Katsuki un patinador profesional de 23 años que queda el último en la final del Grand Prix. Desanimado y frustrado por haber perdido, con el añadido de que su perro ha muerto y que ha echado barriga –fruto de paliar sus penas con la comida- vuelve a su ciudad natal, Karatsu. Allí, para salir un poco del paso interpreta una coreografía imitando a su patinador favorito, Víctor Nikiforov –ganador cinco veces del Grand Prix, una leyenda viva-, y el vídeo se hace viral. Víctor decide convertirse en el entrenador de Yuri, para desánimo de sus fans y de su máximo competidor, el patinador ruso Yuri Plisetsky (alias, el delincuente ruso). El anime sigue las peripecias -en tono humorístico- del trío a medida que avanzan competición tras competición a la final.

Yuri Katsuki en el primer episodio, imitando a Víctor Nikiforov

El enfoque adicional de la serie se basa en la relación que se establece entre Katsuki y Nikiforov, este último basado en el actor y director John Cameron Mitchell. Aunque la relación no es tan abierta en lo referente a la homosexualidad, si que se deja entrever –no explícitamente-  que hay una cierta línea hacia lo LGTB.

‘Yuri!!! On Ice’ es un soplo de aire fresco no solo en lo referente al anime de deportes (género conocido como spokon, todavía recuerdo ‘Slam Dunk’, que era como ‘Oliver y Benji’ pero en básquet, que mientras metían un triple a una le daba tiempo de irse a la ducha, leerse ‘El Quijote’ y hacerse la pedicura) básicamente porqué es muy dinámico y está magníficamente animado. De hecho, la primera vez que vi el tráiler me costó discernir si se trataba de un anime o de un patinador real, porqué los movimientos y la posición corporal están bellísimamente calcados (es de suponer, que se basaron en movimientos previamente coreografiados de patinadores profesionales). La animación es impresionante. Y no solo eso, sino que el brillo de los trajes al patinar e incluso el de las cuchillas o los trozos de hielo que saltan al aterrizar con cada una de las piruetas son de alucine.

Punto a parte merece las relaciones de apoyo que se desarrollan entre los patinadores, unas de amistad, de admiración, otras de refuerzo, pero siempre animándose los unos a los otros aunque se trate de una competición. De hecho, siendo rivales se van a comer y a cenar juntos. También cabe destacar que los personajes más mayores se encargan de los más jóvenes sirviéndoles como soporte y haciendo que aprovechen su experiencia para mejorar. Este espíritu es el que haría falta en más series, más ayudarse y menos pisar el cuello a los demás, aunque se trate de una competición. En este caso, el foco se centra en las relaciones que se forjan entre los patinadores, dejando le drama y lo emocional en segundo plano.

A destacar que los últimos tres episodios tienen como espacio y lugar Barcelona (mi ciudad) y eso es un plus. Muestran la Casa Batlló, la Sagrada Familia, el Parc Güell, Passeig de Gràcia y las paellas, las tortillas de patata y los pinchos que los protagonistas se meten entre pecho y espalda. Algo que gusta pues cada competición tiene lugar en una ciudad distinta y en ‘Yuri!!! On Ice’ se encargan de mostrar al espectador los lugares más emblemáticos así como un tour gastronómico entre escena y escena (las cortinillas separadoras son platos del país que visitan). Los fondos y las luces son una preciosidad. En otras palabras, es un anime pulido hasta el mínimo detalle. De hecho, en el episodio 11 hay un cambio de color casi imperceptible en el opening.


Detalle del opening

‘History Maker’ es el opening interpretado por Dean Fujioka que sirve de carta de presentación y que se engancha más que un baboso en verano. Imposible huir de ello. De hecho, es un ejemplo de cómo luce la animación y de los movimientos sin un decorado detrás. Precioso. Y encima está la letra, que es un chute de positividad en vena: “There’ll be no more darkness when you believe in yourself you are unstoppable”  (‘No  habrá más oscuridad cuándo tu creas en ti mismo que eres imparable). El ending, ‘You Only live Once’ (‘Solo se vive una vez’, sí parece una canción de Celia Cruz) lo interpreta Wataru Hatano.

Personajes bien desarrollados, en tres dimensiones, ricos y coloridos. Yuri, el protagonista, es tímido, inocentón, le cuesta hacer amigos y relacionarse con la gente. Durante los 12 episodios lucha contra su peor enemigo, que es él mismo y su falta de autoestima. Así que no es extraño verse aunque sea un poquito reflejado en él.  Victor es el polo opuesto, un chico que encandila al más pintado, que lo hace todo bien y que a veces parece un niño pese a tener una pata en los 30. Y el otro Yuri –antagonista- (le apodan Yurio, para evitar confundirlo con Katsuki) es un joven (alias, ruso loco) obsesionado con la victoria que representa la mala leche en potencia, pero que en realidad es más frágil de lo que él se cree. Lo bueno de ello es que mientras patinan, el espectador es partícipe de lo que piensan por dentro, aunque por fuera se muestren de una forma muy distinta, como si se tratase de una coraza. Eso ayuda a empatizar con los personajes y a concebirlos un poco más reales. Se sabe por ejemplo, porqué eligen la música que eligen, el significado de cada una de las coreografías, y lo ligan a lo que es importante para cada uno de ellos. Si a eso se le añade que instagram es un elemento más dentro de la serie –la mayoría de personajes son un fiel reflejo de los milenials-, le da un punto versemblante.

El final es magnífico y deja al espectador con la miel en la boca, al poner la siguiente frase ‘See you next level’ (nos vemos en el siguiente nivel), lo que da a entender que habrá segunda temporada aunque todavía no hay confirmación siquiera de ello. Lo que sí que habrá es una película, pero todavía no se sabe ni la trama ni siquiera la fecha de estreno aproximada. A día de hoy, 25 de mayo,  y al escribir estas líneas, sí que se confirma el lanzamiento del sexto DVD con el especial de ‘Welcome to the madness’, actuación de Yurio en en Grand Prix Final de Barcelona que tuvieron que cortar en el anime y que han añadido como extra, además de un manga sobre ello. En teoría esto iba a salir el día 26 pero lo han adelantado –dígase filtrado- un día antes de que a las y los fans (entre los que me incluyo) les de un telele.

Romance suave –muy, muy suave- (hay un culo y un ‘beso’ en toda la serie así que esto no es precisamente hard yaoi) y hay veces en las que el espectador no sabe si es romance o amistad, así que la línea no queda del todo clara. Supongo que hay una cierta censura y que se trata el tema con una timidez que resulta hasta dulce. Por ponerle un pero, es que tanto Yuri como Victor no se comprometen y todo sucede en una especie de burbuja que mezcla la amistad, lo profesional y deja entrever ligeramente que algo se cuece en el terreno amoroso. Todo lo demás es a imaginación loca de los y las fans (a veces leía los comentarios y me costaba pensar que estuviéramos viendo la misma serie, porqué los y las admiradoras montan las parejas y los líos de unos con otros –incluyendo escenas- con una facilidad tremenda que sinceramente, no se vislumbra en el anime ni por asomo). Supongo que esta forma tan dulce de concebir el amor se ha hecho para no estorbar a la trama principal, pues el patinaje es la gran baza así como el crecimiento personal o el superar el miedo a fracasar.

Yuri (Yurio) Plisetsky, el ‘antagonista’ y principal competidor de Katsuki y Nikiforov

Además si se tiene en cuenta que la pareja principal está formada por un japonés y un ruso y que es precisamente en ese país donde la homosexualidad es perseguida y reprimida de forma brutal, y en Japón se la ningunea, no queda más que quitarse el gorro por el zasca en toda regla que esta serie supone a los prejuicios, por la visibilización y la normalización de una relación (homosexual) sana –también las hay tóxicas como es el caso de ‘Gravitation’-.

Sensibilidad étnica, diversidad de personajes, con evolución incluida, la música y las coreografías bellamente trazadas. Y lo que más me gustó: personajes que no son quinceañeros (excepto Yurio).

Todo parece fluir de forma natural en este anime y esto es parte de su encanto. A parte de la falta de autoestima y de los demonios interiores la trama toca –superficialmente, pero algo es algo- la presión a la que se someten, los duros entrenamientos (a los que se le dedican casi la mitad de los capítulos) y el fantasma de la ansiedad, que siempre está ahí para hacer que metan la pata.

No hace falta decir que ‘Yuri!!! On Ice’ impregna un fuerte espíritu de superación. Esto se puede extrapolar perfectamente al titánico esfuerzo que se hizo para llevarla a la pequeña pantalla: Mitsuro Kubo y Sayo Yamamoto se pasaron cuatro años planificando para crear la base de la serie. Kubo también creó aproximadamente 900 páginas de proyectos de secuencias en forma de manga para tener algo a lo que agarrarse, que se dice pronto. De hecho, se sabe que el primer personaje que se creó fue Yuri Plisetski, antes incluso que los dos coprotagonistas. Y eso se nota porqué para servidora, es el personaje que tiene un carácter más definido (y sí, también mi favorito).

Pero el esfuerzo no acabó ahí. Cada episodio está animado por 49 animadores profesionales, lo que convierte a este anime en el más ‘completo’ en cuanto a personal se refiere de todo el año 2016. De hecho, esto se nota en los primeros episodios, pues cada personaje tiene un estilo de patinaje diferente debido a que se asignó a cada animador un personaje distinto.Su cuidada animación –descendente en cuanto a episodios de refiere- parte responsabilidad de Tadashi Hiramatsu (animador jefe, ‘Haru en el reino de los gatos’, ‘Ghost in the Shell 2: Innocence’), junto con la música original de los compositores Taku Matsushiba y Tarou Umebayashi, y su buena construcción narrativa hacen que sea un lujo verla. Mención aparte merece el equipo de sonido, que creó los sonidos de patinaje para cada secuencia por separado.

Vale decir que detrás no hay solo el trabajo grandes animadores, sino que el ex patinador –retirado desde 2006-, ex coreógrafo (del campeón del mundo Yuzuru Hanyu) y entrenador Kenji Miyamoto es el que ha realizado todas las bellísimas coreografías y la serie no hubiese sido lo mismo sin él, haciendo al espectador amar este deporte e incluso aficionarse (después de ver la serie me he planteado probar esto del patinaje sobre hielo, con mi equilibrio de gelatina y mi coordinación de pulpo me veo en el suelo). Las coreos son delicadas, preciosas, como estar viendo nenúfares sobre agua y cada patinador tiene su propio estilo: Yuri lo determina la coordinación lineal que tiene en los pasos, Víctor en la habilidad de figuras y Yurio es más andrógino y pura dinamita (de hecho, la coreografía para la post animación la hizo una patinadora porqué era importante que no hubiese rectificación de espalda, debido supongo, a la edad del personaje -15 años-). Eso sí, todos se han servido de inspiración de patinadores reales. De hecho, se dice que Evgeni Plushenko sirvió para Víctor. Aunque también se dice, se rumorea, que este personaje tiene también alguna similitud a Johnny Weir, patinador que tuvo que aguantar la homofobia durante toda su carrera.

Yuri y Víctor, ¡Hacia Barcelona!

Añadir que no hubiese costado nada que para los no entendidos en patinaje artístico explicasen como funciona el sistema de puntuaciones o la diferencia entre el salchow, el toe loop, el loop, el flip, el lutz, el axel, el half loop, el salto de vals, el walley o el medio lutz. Vamos, cosillas, nimiedades que harían el show más fácil. Eso y que me expliquen el porqué todos los personajes se entienden en japonés pese a ser cada uno de una punta del mundo.

Otro tema es que la serie tiene gags humorísticos que a veces caricaturizan a los personajes. Hay algunas frases en el guión que son un ‘¡¿qué narices?!’ en toda regla, pero están hechos expresamente para bajar el tono de ‘seriedad’. Que al espectador le haga gracia o no esto ya es otro tema, que el humor es como los culos, cada uno tiene el suyo.

El ‘pero’ estaría reñido con el hecho que a partir de la mitad de la temporada hay muchas coreografías que se repiten, lo que puede hacer que el espectador se canse de verlas. Esto se debe, supongo, a los tiempos de producción. Es decir, que no les daba tiempo a animar más secuencias porqué lo tenían que presentar X día e iban muy justos. En este caso lo normal es tirar de pre animación y como consecuencia directa, bajar la calidad en los capítulos venideros. Pero vamos, nada nuevo bajo el sol. Esto se da en anime, en manga y en series de TV. Es lo que tiene trabajar con el agua –y el estrés- al cuello. Literalmente.

Mención a parte merece la brutal deconstrucción que se hace de la masculinidad. Yamamoto inculca un enfoque claramente femenino en una serie en la mayoría de personajes son hombres. Esto no quiere decir una ‘pérdida de la masculinidad’ porqué lo que hace a fin de cuentas es sacudirse esa ‘masculinidad tóxica’ (masculinidad dominante) que impera en los deportes. Porqué ser masculino no va ligado a un sexo necesariamente. Y eso la directora lo tiene muy claro.

Yurio en acción

Algunos dicen que su éxito se debe a que contiene una buena dosis de saabisu. Este término utilizado en el manga y el anime, hace referencia, de forma despectiva, a series que carecen de sustancia cuyo único elemento positivo es el estilo visual, por ejemplo: desnudos en baños termales japoneses –que se dan- o elementos sexuales en figuras tanto femeninas como masculinas. Si bien es cierto que en los últimos años ha habido un incremento de personajes masculinos enseñando cacho en anime o con situaciones homoeróticas, utilizados para, según dicen, atraer y complacer al público femenino –llamado de forma machista fujoshi- (véase el caso del anime ‘Free!’), es de bien pensar que este tipos de críticas tienen marcado un carácter misógino y homófobo que no se lo aguantan.


Partamos de la base de que a las mujeres en el sector audiovisual se nos ha tratado como cachos de carne. Si un personaje femenino enseña tetas y culo es normal, pero como lo haga uno masculino ya se tacha a las espectadoras de forma peyorativa. La sexualidad no es exclusiva de lo masculino. A las mujeres también nos gusta disfrutar de un buen culo, no vais a tener los tíos la exclusiva. Pero es que además, si bien es cierto de que ‘Yuri!!! On Ice’ cumple con algún desnudo, la serie no gira en absoluto en torno a ello. Al igual que tampoco va dirigida exclusivamente a mujeres. Es más, esta poca dosis de saabisu la veo intencional como parte de la deconstrucción de la masculinidad que se lleva a cabo en este anime. De hecho, es un filón al que se agarra la directora. Así como más de una escena feminista (de parte de los pocos personajes femeninos que hay).

Se parte de una buena dosis realista de que el éxito no hace más feliz. De que ganar y estar en la cima de algo no soluciona la vida a nadie, y que incluso después de ganar el oro, los personajes pueden sentirse decepcionados, y más perdidos que un pulpo en un garaje. Ejemplo de ello es el manga de ‘Welcome to the madness’ que acompañó al DVD número 6 de la serie en que el personaje que se lleva el oro se siente frustrado y derrotado. O el corto ‘Endless Night’, presentado en la Japan Animator Expo, que también tiene base de ‘Yuri!!! On Ice’ Lo bueno es que esta serie muestra la parte bonita del patinaje artístico pero también otra más oscura como es la presión psicológica, el sentirse inútil o descorazonado. La luz y la oscuridad. No todo van a ser flores.

Víctor en una de sus actuaciones antes de retirarse como entrenador de Yuri

Patinadores profesionales como Deniss Vasiljevs, Stéphane Lambiel, Johnny Weir o Evgenia Medvedeva ya se han declarado fans de la serie. Porqué sí, el punto fuerte del anime, a parte de su animación, es su narrativa. Siempre digo en las críticas de audiovisual que el guión es el pilar fundamental, los cimientos de lo que posteriormente será una buena o mala obra, y que si eso falla, todo lo demás se va al garete. En este caso se usan los diferentes puntos de vista de los protagonistas, lo que ayuda a darle profundidad y a que el espectador conozca más de cerca a cada uno de ellos. De hecho, no sabemos el porqué Víctor accede a ser el entrenador de Yuri o porqué Yurio rompe la puerta del váter en el que estaba escondido llorando nuestro protagonista para llamarle ‘pedazo de inútil’ hasta el penúltimo capítulo, en el que nos damos cuenta que todo estaba preparado. De ahí que me la haya tenido que ver dos veces con tal de reinterpretar las pistas y a los propios personajes, porqué la cosa cambia cuando se ve una segunda. Esto para servidora es distintivo pues quiere decir que el proceso narrativo está tremendamente bien construido. Es más, no hay seguridad alguna de que Yuri vaya a ganar siquiera una competición –su estado de ánimo no le es nada favorable-. Y de hecho, da igual quien gane porqué todos se merecen esa medalla.

Aunque ‘Yuri!!! On Ice’ está catalogado como anime deportivo, va más allá. Es una preciosa carta de amor al patinaje artístico, bellamente pulido, con un respeto y un orgullo tremendos, a la vez posee una narración audiovisual complicada. La complejidad radica en que es una serie ambiciosa: hay diversidad étnica, se trata la ansiedad y la depresión, la autoestima, el LGTB, los emplazamientos, las redes sociales y por supuesto, el patinaje sobre hielo. Es ambiciosa porqué busca conectar con una audiencia heterogénea y variopinta, sin distinción de sexo, cultura o región. En otras palabras, busca la diversidad.

Propongo que para la próxima temporada pongan a algún patinador español, a poder ser que tenga el mismo carácter y la misma ida de olla que nuestro Javier Fernández. Si hacen los espectáculos como él, sería brutal.

En resumen, ‘Yuri!!! On Ice’ es una gran crítica a la homofobia, una serie con un gran potencial, magníficamente narrada y animada, que deja con ganas de más capítulos y más personajes. Ya nos dejan claro que habrá segunda temporada –cebo incluido-, el cuándo lo dejamos en sus manos. A buen seguro que no se la van a poder sacar de la cabeza durante semanas. Crea adicción. Avisados quedan.

4/5
★★★★
Ver tráiler
Web oficial: http://yurionice.com/
Fuentes: Entrevista a Miyamoto, IMDB, Crunchyroll, Entrevista al personal de sonido de ‘Yuri!!! On Ice’,

Imágenes: todas las imágenes son propiedad de © MAPPA

Esta es la primera novela escogida para la 2ª Edición de la LC Cuatro gatos que organizamos Mari de Bohemian Creative y servidora. Primero de todo, dar las gracias a Mari por la paciencia que requiere la búsqueda de una novela que encaje en los valores con los que nos identificamos, pues no es nada fácil. Y por supuesto, dar las gracias a Ruth Ibáñez por proporcionar a todos los participantes el libro, su retoño, en formato digital y decirnos que sí podíamos utilizar ‘Armarios y fulares’ para organizar este tinglado.

Ahora, al turrón.

Mike Devons es un hombre felizmente casado a punto de cumplir su quinto aniversario con el amor de su vida, Alan Peterson, profesor de literatura de King City. Ambos forman la pareja perfecta, una familia suburbana a quien todos envidian en el corazón del valle de Salinas, en California. Pero la llegada del nuevo jefe de Mike, Todd Michelman, hace que su mundo se tambalee. Homófobo, misógino y racista, ha puesto la oficina patas arriba. ¿Qué hará con él cuando descubra que es gay? ¿Tendrá que volver al armario? A sus cuarenta y un años, Mike ya no tiene paciencia para estas historias.

Conformada por poco más de 170 páginas, una de las características principales de la novela es que los personajes parecen totalmente reales. De hecho cuesta pensar que la autora no se haya inspirado en personas de carne y hueso, porqué están muy bien construidos. Tanto a Alan como a Mike dan ganas de achucharlos a los dos. No hace falta decir que en el libro se nos presenta como una normalización, como dos personas que se quieren. Cuesta entender que en el año en que estamos todavía se consientan las conductas homófobas, como las que tiene el jefe de Mike o como la que le montan a Alan por participar en una fiesta del Orgullo Gay. Pero vayamos por partes.

Intuyo que si ambos protagonistas masculinos vienen de inspiración real, es de suponer que el de Todd Michelman también lo sea. Para que se hagan una idea de cómo es: metan en una coctelera al Osborne, al Motos, a la Echevarría y al Cremades y agiten hasta que les quede una masa
love is love lgtb illustration
Love is love
homogénea de detrito humano
. En otras palabras, que dan ganas de darle de hostias con toda la mano abierta por miserable, mezquino homófobo, machista, racista al que a nadie le importaría meterlo en una caja de Correos –con toda la mala leche, que con un poco de suerte lo pierden, como la mayoría de paquetes que transportan- y enviarlo con unos cuantos sellitos a la Patagonia. A ver si ahí se lo come un ñandú.

Diálogos rápidos y fluidos que destacan por su sentido del humor, una mezcla de ironía y sarcasmo inteligente. Vale decir que cada vez que servidora se ponía a leer ‘Armarios y fulares’ automáticamente, emergía así, como quien no quiere la cosa, una sonrisa. Leer esta novela es sinónimo de pasarlo bien. Esto puede parecer algo trivial, pero creo que un libro te haga sentir así es algo positivo. De hecho, solo hay dos autores que lo hayan conseguido: David Safier y Gilles Legardinier. Ahora, Ruth Ibáñez.
-Drácula, de Bran Stoker. ¿Os suena?
-Ah, sí –dijo una chica del fondo de la clase-. Ese es como lo de Crepúsculo pero en feo, ¿no?
Alan se quedó inmóvil, cerró los ojos y se llevó la mano al pecho.
-La próxima vez que intentes matarme –dijo por fin-, utiliza una pistola. Será más rápido y menos cruel. (p.66)
Decir que Alan es tan carismático que quita el papel protagonista a Mike. Se nota el amor que la autora siente por la enseñanza y lo transmite con este personaje. Con su forma de exponer, con sus salidas, sus diálogos mordaces y los zasca que mete se ciernen por ahí en medio, como crítica a la sociedad heteropatriarcal. Ojalá hubiese tenido un profesor como él, con ese respeto por la educación que desprende. Porqué la educación señoras y no señores, es la base para erradicar todas las conductas que incitan al odio. Hay que ver que en pleno siglo XXI todavía existe gente que en vez de meter las narices en su vida, las mete en la de los demás, concretamente en su sexualidad.

be proud of who you are
Pride 
Pero la novela no solo habla de un tipo de segregación, sino que es aplicable todo tipo de segregación sexual y cultural. Lo mejor es que no hay tópicos ni clichés de por medio. Ni siquiera en los personajes femeninos, que no es moco de pavo. Algo que cabe destacar es que Ámez sabe muy bien por dónde tirar y el mensaje claro y contundente que quiere dar. En otras palabras, no se mete en tramas secundarias complejas, sino que junta todos sus esfuerzos en dar vida a la principal, (de la que hay más que material suficiente) para construir la novela.
Y,  por supuesto, siempre estaban los representantes del ejército y los marines dispuestos a llevarse sangre joven para defender al tío Sam; esos no faltaban a su cita anual, en la que tentaban a los chicos con menos recursos con la promesa de una carrera pagada a cambio de la minucia de dar sus vidas por el país. (Sobre ´como el ejército de Estados Unidos capta soldados en los chicos sin papeles, p. 36)
Pese a que el tema es profundo para dedicar páginas y páginas de análisis –como el montón de estudios científicos sobre la comunidad LGTB que se publican cada año-, es un libro que huye de ello y opta por ofrecer ligereza y agilidad al lector. Opta por visibilizar los derechos de forma lúdica y encima, bien escrita.

El acoso laboral –y escolar- es otro de los puntos de la trama. La autora, le da un giro a la tortilla con la intención de desnormalizar la situación que por desgracia, sufren muchas personas. Tengamos en cuenta que aunque las pocas páginas de la novela no dan para meter la cabeza en el agujero y profundizar, sí que lo planta con un par de narices, que eso ya es más de lo que se puede encontrar en el mercado editorial de hoy en día.
-Gay, mujer, negro, judío..Cualquier cosa que no sea un hombre blanco, cristiano y heterosexual lo tiene más difícil. (Refiriéndose a la igualdad)
-¿Pero serás cabrón?  ¡Dijiste que te gustaba, que estaba bien!
-Porqué si no me hubieras arrancado la cabeza!
-¿Si me dices que no te gusta después de haberme dicho que sí a todo durante el proceso? ¡Por supuesto que te la arranco! ¡Y los cojones detrás, que no te sirven para nada! (p.73, Lisa discutiendo con Ed sobre un proyecto publicitario).
También se muestra todo lo que tienen que aguantar las personas que no son heteros. El ejemplo tácito se lo come Alan por parte de un padre. Hay gente que se piensa que el problema lo tienen los demás por no ser igual que ellos, cuando en realidad, el problema lo tienen ellos por zopencos, mediocres y terciarios de mente y neurona. Me ha gustado mucho la frase con que lo ha resumido la autora: ‘cazurro el padre, cazurro el hijo’. Me van a echar piedras, pero hay veces en que viendo a los churumbeles ya se sabe el tipo que son los padres (los hijos son un reflejo de la educación que éstos últimos les dan) e insisto enfáticamente en que hay gente que no debería tener hijos y que debería nacer capada.

Por ponerle un pero, hay faltas (más de tecleo que otra cosa) en las páginas 24, 30 (hay un cambio en el tamaño de letra, un poco más grande pero casi imperceptible, eso o que aquí servidora ya no jipa bien), 54, 66, 92, 99, 166 y 170. Estos números de página son orientativos (leí el libro desde dos dispositivos diferentes).

Esta es la primera novela de la autora, que  ha sido todo un descubrimiento, una joya que deberían leer, porqué no solo enseña sino que también conciencia y para más inri hace que el lector se lo pase teta mateta. Citando a Ámez:
Escribo comedia porque así me río yo también. Creo que es la mejor manera de tratar asuntos serios.(…) No creo en la inspiración, sino en el trabajo. Sienta el culo en la silla y escribe.
Y escribe maravillosamente bien.  Que parece una tontería pero escribir bien no es tan fácil. Así que solo me queda dar las gracias a Ruth por cedernos y confiarnos a su retoño para esta segunda edición de la LC Cuatro Gatos. ¡Ya hay ganas de segunda novela! Bueno, eso y crear un club de fans de Alan. Porqué sí, porqué dan ganas de adoptarlo.

De un tiempo a esta parte, esta novela tiene material suficiente para una serie de TV. Con eso lo digo todo.

4/5
★★★★

   Bonus ‘Armarios y Fulares’

Durante este mes se ha podido comentar la lectura mediante twitter con la etiqueta #LC4GatosArmariosYFulares y tanto Mari como yo hemos decidido plantar una barra libre de mojitos para que puedan disfrutar del buen sabor de boca que nos ha dejado la novela. He aquí los que más han gustado a servidora. Y en serio, para la próxima lectura –pueden ver el fiestón que nos hemos montado aquí y apuntarse- no se corten ni un pelo (#LC4GatosElSenderoAOeria), que esto lo vamos a hacer en cada LC y los más originales van a acabar aquí.  












                                            

Nota: Gracias a Ruth Ibáñez por dejarnos meterla en este percal. ♥

  Lista de participantes 

Estamos muy orgullosas de que tantos lectores se hayan apuntado a la LC Cuatro Gatos. A continuación, pueden ver un listado con los blogs de cada uno, para pasaros a ver que opinan de ‘Mi lista de deseos, y sí, echarnos unas risas, que es al fin y al cabo de lo que se trata. Conforme nos pasen los enlaces iremos actualizando hasta el día 8 que es el último para subir entrada. ¡Os adoramos!
 
-Kassandra de El Club De Las Sebaduras (Ver reseña)
-Chari de Rincón Revuelto (Ver reseña)
-Olgui de El páramo de los libros (Ver reseña)
-Neri de Entre mundos de papel y tinta (Ver reseña)
-Cris de Magic Neverland (Ver reseña)
-Fransy de Las Lecturas Fransy (Ver reseña)
-Isabel Tomma de Believe in Yourself (Ver reseña)
-Mari de Bohemian Creative (Ver reseña)
 
Os lo vais a pasar pipa leyendo cada entrada que han hecho nuestras lectoras gatunas. Todas son

un auténtico amor. ♥

 Imágenes: amazon, tumblr


El Sr.Henri comparte piso póster francia



Puro oxígeno.

Si tuviese que definir en dos palabras ‘El Sr.Henri comparte piso’ sería oxígeno en vena. Puro, limpio y sin contaminación alguna. Ese tipo de producciones que te hacen volver a creer que el buen cine es posible, que hay vida más allá de la imposición americana que bombardea cada semana las carteleras.

Una maravillosa película francesa sobre el ser perseverante y la obsesión que tiene la sociedad con el éxito dirigida y guionizada por  Ivan Calbérac, asiduo a producir obras independientes, y basada en su obra de teatro homónima que lleva por título ‘L'étudiante et Monsieur Henri’.

Creo que casi todo el mundo se puede sentir identificado con la protagonista: una chica, Constance (Noémie Schmidt), que se le dan mal los exámenes (se pone muy nerviosa y no aprueba), con un padre que le dice que no vale para nada, perdida en la vida que decide ‘independizarse’ para intentar pasar la selectividad. La habitación que encuentra es en el piso de un señor mayor llamado Henri Voizot (maravilloso, Claude Brasseur), un cascarrabias que no hay por dónde pillarlo, también atormentado por sus monstruos durante 30 años, los que hace que falleció su mujer.

Henri, no contento con la vida que tiene su hijo, y aprovechándose que su inquilina está sin blanca, tramará una conspiración contra su primogénito Paul (Guillaume de Tonquédec, al que dan ganas de achuchar) para que deje a su mujer Valérie (Frédérique Bel, a la que ya vimos en la desternillante ‘Dios mío ¿pero qué te hemos hecho?’) . Pero las cosas se lían, se lían mucho. La gracia es que gracias a ello se provocan algunas situaciones un tanto absurdas para el hijo de Henri, un cuarentón trajeado que trabaja de notario y al que nuestra protagonista debe ‘seducir’. En parte, porqué el chaval es más tímido que una hoja de laurel en la sopa.

El Sr.Henri comparte piso fotograma

Henri (Claude Brasseur)
 le entrega el manual de normas de convivencia a Constance (Noémie Schmidt)© 2015 Studio Canal/Distrib Films

La previsibilidad es un punto que no vale la pena tener en cuenta pues la sensibilidad con la que está rodada, hace de esta película una delicia para el espectador. Repite lugares  de filmación un buen recurso para que el que está sentado en la butaca ya reconozca a medio metraje esos emplazamientos como suyos. La línea narrativa y el mensaje claro y contundente en una sociedad que no acepta el fracaso y que se mueve entre la dicotomía y la etiqueta de clasificar la vida de los demás como ‘fracasados’ o ‘triunfadores’ –o número de likes- es su pilar principal.

Decir que para mí esta película fue casi como una curación para el alma, en un momento en el que me sentía muy insegura, incapaz de hacer nada. Mejor que un libro de autoayuda. También debo confesar que lloré al final como una magdalena. Supongo porqué el tema no deja de serme muy familiar: estudia, estudia, estudia. Aprueba, aprueba, aprueba. Cuándo el ser inteligente poco te vale si no eres perseverante. Y aunque lo seas, tampoco sirve de nada si no tienes enchufe. Hay gente a la que le cae todo regalado, del cielo, pero a los que tenemos que poner esfuerzo a cada cosa que hacemos, esta película es como un abrazo. Un gran y consolador abrazo de que todo va a ir bien. Y que sin no va, pues se intenta otra vez. Porqué las personas fallan, se caen y repiten. Como se dice en la película, ‘lentamente se dobla la banana’. O cae siete veces, levántate ocho.

Filmada en París, Pantin (localidad de Francia), Sceaux ( a las afueras de París, destaca por tener un castillo-museo que perteneció a la Duquesa de Maine – alias, Luisa Benedicta de Borbón- con más de 180 hectáreas de jardín) además de varios municipios y ciudades del extrarradio de la capital francesa como Chatou, Saint-Maur-des-Fossés, o el pintoresco pueblo de Orléans.

Partamos de la base de que el cine estadunidense es un monstruo colosal. Un monstruo colosal, que además eructa haciendo un ruido tremendo. Y eso tiene su parte positiva y su parte negativa. La negativa es que a veces se cuesca de tal forma que impide ver más producciones a pequeña escala. Pequeñas joyas como la que nos ocupa que brillan con luz propia. La parte positiva es que esto lo pillan los del otro lado del charquito, hacen una producción y se colman a Oscars. La diferencia es que ‘El Sr.Henri comparte piso’ es cine europeo, cine francés. Y del bueno.

El Sr.Henri comparte piso escena comida actores

Henri (Claude Brasseur) y Constance (Noémie Schmidt) liándola parda para separar a Valérie (Frédérique Bel) y Paul (Guillaume de Tonquedéc), y © 2015 Studio Canal/Distrib Films

Algo tan sencillo como hablar de sueños, de fracasar con lo que se espera de nosotros, de esa búsqueda eterna del amor en dos disposiciones y varias formas: amistad en tecnicolor la que desarrollan Henri, Paul y Constance. El amor filial, el amor por lo que se hace –por los hobbies, por ejemplo-, el amor a la vida todo separado por tres personajes, tres generaciones diferentes. Las inseguridades y el amor propio juegan un papel muy importante en esta producción. Se dice que se hace camino al andar, pero tanto Henri como Constance están estancados: saben que pasan los días por delante, pero no lo aprovechan. Se centran en algo que no les hace felices: Constance en estudiar cosas que debe hacer por obligación y Henri en estar atrapado por su pasado.

Esta es también una película sobre aprendizaje de la vida. Sobre que a veces hay que pararse en medio del camino, desandar lo hecho, escucharnos a nosotros mismos –lo que queremos hacer en realidad-  y volver a empezar.

Las películas francesas tienen un qué que hacen que te toque, que conmueven. Saben como resaltar el humanismo, el ser un poco más personas. En eso hay que reconocerles que tienen una habilidad que quita el hipo. Coger una historia simple y transformarla en  sentimiento, sin contención, no es moco de pavo. Se requiere una gran dosis de empatía, de calado, una idea de composición que explote la belleza de las pequeñas cosas en cada plano. En una gentil experiencia, en casi un viaje emocional de autodescubrimiento.

Una sobresaliente producción palpitante, inteligente y estimulante con encantadoras interpretaciones sobre una chica que se salió del camino marcado. Muy recomendable para aquellas personas que se sienten estancadas, que no encuentran por dónde tirar o que tienen el ánimo deprimido.

Divertida, fina, introspectiva, filmada con un gusto exquisito, bellamente narrada y con buen ritmo. Emana calidez y ternura envolviendo, como si de un caramelo se tratase, el mensaje claro y contundente que hace que el espectador reflexione no solo sobre lo que está viendo, sino sobre sí mismo.

En definitiva, si no vibras con esta película es porqué estás muerto.

4/5
★★★
Fuentes: IMDB, Filmaffinity

Imágenes: IMDB